TÉCNICAS: PARA ENFRENTAR LAS BAJADAS
Todo lo que sube, tiene que bajar. Esa en una regla aplicable a todo orden de cosas.... y también al manejo Off Road. La gran diferencia es que en una trepada podemos fallar en nuestro intento por llegar a la cima, en cambio en una bajada es cosa segura que llegaremos al final. El punto está en qué condiciones lo lograremos.

Las bajadas moderadas no plantean mayor problema. Basta con hacerlas lentamente aprovechando al máximo el freno que produce el motor al traccionar, incluso si es necesario utilizando las reductoras.
 

Las bajadas muy pronunciadas deben ser recorridas a pie previamente para explorarlas. Hay que verificar la configuración del terreno (obstáculos, curvas, firmeza o desagregación del terreno, sitio amplio a la llegada abajo) así como la posibilidad de entrar en la bajada (ángulo ventral) y de salir de ella (ángulo frontal y ángulo de salida).

Las bajadas se deben abordar con la reductora puesta, y los bloqueos de diferencial libres (no bloqueados) para asegurar una mejor maniobrabilidad. Si es necesario para mejorar la adherencia también se puede recurrir a bajar la presión de los neumáticos.

 
En la bajada, el peso del vehículo se apoya esencialmente sobre el tren delantero, la dirección se hará por lo tanto más dura y pesada. La parte trasera, que habitualmente ya soporta menos peso, quedará bastante ligera. Esto hace que el tren trasero contribuya poco a la direccionabilidad del vehículo, produciendo una tendencia a que las ruedas traseras pasen hacia delante. Esto se debe a que la frenada actuará esencialmente sobre el tren delantero, ya que la distribución del nivel de frenada se acentúa en donde hay más peso.
 
Mucho cuidado con:

El tren trasero: Es muy importante qué este no se deslice, ya que si esto sucediera quedaríamos en posición transversal a la bajada, lo que significa altas probabilidades de volcarnos.
 
Los frenos: Hay que utilizarlos con extrema suavidad ya que podrían producir un vuelco frontal.
 
Los obstáculos: Si alguna rueda del tren delantero choca fuertemente con un obstáculo, también corremos el riesgo de volcarnos frontalmente. Ese mismo riesgo lo corremos si alguna rueda del tren trasero pasa por encima de un obstáculo, levantando la parte trasera o produciendo un rebote.
 
El embriague: Por ningún motivo debes tocarlo. La idea es tener la tracción al máximo y aprovechar las reductoras. El embriague sólo hará que nos disparemos sin control cuesta abajo.
 

Algunos consejos:

Enfrentar las bajadas lo más lento posible. Idealmente en primera reductora y al ralentí.
 
En caso de vernos enfrentados a un posible volcamiento frontal, la única manera de recuperar la estabilidad es acelerando. Por ningún motivo hay que frenar, ya que esto sólo acentuará las posibilidades de volcarnos frontalmente. Lo complicado es que este reflejo de conducción es antinatural, ya que en una bajada pronunciada lo último que se nos podría ocurrir sería acelerar. Por ello es bueno entrenar este reflejo en pendientes más suaves
 
Se pueden aprovechar las zonas de menor pendiente dentro de la bajada para reducir la velocidad del vehículo. Aquí será posible frenar... pero con prudencia y suavidad.
   
En todo caso si el descenso se hace lo más lento posible, los riesgos casi desaparecen. Y además permite tener un margen de aceleración para recuperar una situación de riesgo, en caso de llegar a producirse.
   
Los espectadores o personas que están a pie deben situarse siempre detrás del vehículo... nunca delante ni a los lados. Si un asistente tuviera que ayudar a dirigir el vehículo desde afuera, podrá colocarse delante del vehículo, pero lo más lejos posible, evitando la trayectoria probable o posible del vehículo.

La llegada
Una de las cosas importantes a la hora de enfrentar una bajada, es evaluar la zona de llegada. Una zona de llegada amplia, llana, con terreno firme y sin obstáculos es una buena garantía para la bajada pues permitirá disponer de una zona cómoda en caso de que se produzca un deslizamiento prolongado durante la bajada que obligue a acelerar.

El ángulo entre la pendiente y la zona plana de llegada debe ser lo más progresiva posible, ya que un cambio brusco en esa zona, puede llegar a superar el ángulo de ataque o de salida, con desagradables consecuencias principalmente en los parachoques.

Lo más complicado es que la llegada supere el ángulo de ataque, ya que en este caso el vehículo quedaría clavado de frente con el suelo e incluso, si la llegada se produjera a mucha velocidad, podría provocarse un vuelco frontal.

Otro problema se presenta cuando la bajada acaba en una zona muy estrecha (peor aún si hay un barranco después) ya que no da margen de maniobra ante cualquier dificultad o deslizamiento durante la bajada. Hay que tratar de evitar este tipo de situaciones, sobre todo si realizamos la bajada por primera vez, ya que no sabremos la capacidad de respuesta que tendremos y las condiciones en las que llegaremos al terreno plano.

Recuerda que las bajadas pronunciadas son uno de los raros obstáculos del Off Road que nos obliga a seguir a hasta el final. Por lo tanto evalúa tus posibilidades, las del vehículo y el terreno y donde acaba la bajada.