MANTENIMIENTO DEL MOTOR: LAS BUJÍAS
Existen ciertas piezas fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro vehículo. Muchas de ellas son muy sencillas de cambiar, requieren de muy pocos conocimientos mecánicos y no toman mucho tiempo en realizarse. En cambio, si no somos capaces de detectar un mal funcionamiento de alguno de estos elementos vitales para el motor, las consecuencias pueden ser bastante graves... y sobre todo costosas.

Por ello es fundamental conocer ciertos aspectos básicos de un afinamiento de motor... por lo menos en el recambio de piezas como bujías, cables, filtro de aire, tapa del distribuidor, batería, aceite de motor (con su respectivo filtro), aceite de diferenciales, aceite de dirección (cuando es hidráulica) y filtro de bencina.
 

No es necesario que nosotros mismos realicemos estos cambios, aunque sí resulta ser lo más económico (exceptuando el cambio de aceite de motor... que siempre es mejor hacerlo en un pozo profundo). Pero lo ideal es que sepamos cómo se realizan estos cambios y cuales son los repuestos ideales para nuestros vehículos... para que no nos pasen gato por liebre y tengamos que lamentar consecuencias mayores.

Esta semana veremos todo lo referente a las bujías.

 
La bujía está compuesta por:
Un electrodo metálico que atraviesa por el centro un aislamiento de porcelana.
 
Una pieza metálica, unida a la cubierta, que actúa como electrodo de masa.
 
Aislante cerámico que aísla por completo el electrodo central, y se encarga de que la corriente de alta tensión circule por este electrodo.
 
La carcasa o cuerpo metálico que actúa como soporte de todos los elementos de la bujía y como anclaje al bloque motor.
 
Las bujías que no funcionan correctamente causan uno o más de los siguientes problemas:
Arranques difíciles.
 
Paradas bruscas.
 
Marcha en vacío abrupta y funcionamiento abrupto cuando se maneja a velocidades menores.
 
Fallas de encendido a velocidades mayores.
 
Falta de potencia al acelerar.
   
Consumo excesivo de combustible.