CONVERTIDOR CATÁLITICO : ACCIÓN ECOLÓGICA
Se denomina catalizador o sustancia catalizadora a un elemento que tiene la capacidad de producir o acelerar una reacción determinada. Podríamos comparar el funcionamiento de un catalizador con la levadura del pan.

Se trata de un dispositivo que depura los gases que salen por el tubo de escape, transformando gran parte de las emisiones nocivas en otras menos contaminantes para la atmósfera:
Los óxidos de nitrógeno (NOx), se convierten en nitrógeno (N2) completamente inocuo.
El monóxido de carbono (CO), pasa a dióxido de carbono (CO2) mucho menos peligroso.
Los hidrocarburos (HC) sin quemar, se transforman en (CO2) y agua.
 
El platino y el rodio de los catalizadores provocan la reacción de estos gases de escape convirtiéndolos en otros menos contaminantes y no destructivos.

Cómo funciona el catalizador
Bajo la acción del catalizador, el monóxido de carbono, los hidrocarburos no quemados y los óxidos de nitrógeno se convierten en vapor de agua, dióxido de carbono y nitrógeno molecular. Los tubos se activan cuando su temperatura llega a 250ºC, es decir, poco tiempo después de la puesta en marcha y alcanzan su plena eficacia en la zona de los 400 a 700 ºC.

 
Dentro de una carcasa de acero inoxidable se alojan miles de celdas catalíticas por donde circulan los gases de escape. Estas celdas son sumamente delgadas y dispuestas de tal forma que conforman una superficie de contacto con el gas. Las celdas conforman una colmena cerámica recubierta por una capa amortiguadora que la protege de los golpes.

Existen dos categorías de tubos de escape catalíticos: los de tres vías y los de oxidación. Los primeros eliminan los tres principales contaminantes. Están hechos a base de metales como rodio, platino o paladio en un soporte que normalmente es de tipo cerámico capaz de resistir las altas temperaturas que se alcanzan.

Para su correcto funcionamiento, la mezcla aire-gasolina debe ser muy estable, lo que implica la inyección directa acoplada a un encendido electrónico. Este sistema de escape es bastante costoso, pero es el menos contaminante.

Los tubos de oxidación sólo eliminan el monóxido de carbono y los hidrocarburos no quemados mediante un proceso de oxidación de los mismos. Es decir se produce un exceso de oxígeno, por lo que el sistema de escape contempla una adición de aire.

Además, una parte (el 10%) de los gases de escape se recicla en la cámara de combustión con el fin de disminuir el contenido en óxidos de nitrógeno. Estos tubos se fabrican a base de platino o de paladio, aunque en cantidades más pequeñas que en los tubos de tres vías y en consecuencia su costo es menor.

La próxima semana veremos los cuidados que se deben tener para alargar la vida útil del catalizador y para descubrir las posibles anomalías de este elemento.