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Si
hay un escape de aceite, no debes cambiar el embrague hasta
que no lo hayas reparado la fuga. Una vez que las juntas del
embrague han sido contaminadas por el aceite, no hay manera
de limpiarlas. Sustituir el disco del embrague es la única
manera de restablecer el funcionamiento apropiado de éste.
Si no hay un escape de aceite, revisa que las juntas estén
bien ajustadas.
El desgaste normal reduce el espesor de los revestimientos
en el disco del embrague, que alternadamente reduce la fuerza
que aplica la placa de presión para retraer el disco
contra la rueda volante. La solución a esta situación
es sustituir el disco del embrague. Incluso así, el
embrague y la rueda volante deben ser examinados cuidadosamente
cuando se cambian las piezas. Si se desgasta o se daña
la placa de presión, habrá que sustituirla también.
La mayoría de los expertos recomiendan rectificar la
rueda volante para restablecer la superficie de la fricción.
Si la rueda presenta, daños como: decoloración,
grietas o cualquier otra irregularidad, es necesario sustituirla.
En términos prácticos el cambio de embrague
es algo bastante sencillo, siempre y cuando se cuenten con
las herramientas necesarias y con algunos conocimientos básicos
de mecánica automotriz. Ahora bien, siempre es bueno
conocer la forma correcta de esta operación... para
poder estar seguros que el trabajo se está haciendo
de buena manera en un taller mecánico.
La próxima semana te indicaremos cómo se realiza
el cambio de embrague.
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