CORROSIÓN, METALES Y REFRIGERANTE (segunda parte)
Ya conocemos la reacción de los metales frente a las altas temperaturas y hemos descrito el concepto de corrosión en profundidad. Ahora nos queda analizar el mecanismo a través del cual podemos evitar este devastador proceso y proteger desde un comienzo la vida del motor. Se trata del refrigerante, elemento que usualmente no revisamos hasta que algo comienza a fallar... o cuando la corrosión ya está presente.

Composición
El componente mas importante del refrigerante es por supuesto el agua. Barata, no tóxica, no inflamable y con buena transferencia de calor, probablemente siga siendo el componente primario en los sistemas de refrigeración por largo tiempo.
 
El otro componente importante es la base del refrigerante, es decir, el elemento que modifica el comportamiento del agua para hacerla más efectiva en su función disipadora del calor.

Existen tres bases diferentes: Etilenglicol (EG) es la base mas común. Menos común es el propilenglicol (PG), que ha sido usado por años en Suiza por su baja capacidad venenosa y contaminante. Y por ultimo el metanol que es la tercera alternativa, utilizada sobre todo en Gran Bretaña.
 



La función de la base del refrigerante es extender el rango liquido del refrigerante. En una mezcla del 50%, los glicoles van a bajar el punto de congelamiento a cerca de los - 45º C y subir el de ebullición a 115º C. Otra función de este componente es elevar la viscosidad de la mezcla refrigerante. A mayor viscosidad, menor es la degradación de la bomba de agua. PG y EG ambos aumentan la viscosidad del refrigerante, no así el metanol.

Por ultimo, existe una variedad de distintos químicos que se agregan a los refrigerantes para inhibir la corrosión. Bien llamados inhibidores, la función de estos aditivos puede ser la de formar una capa protectora y estable en la superficie del metal o la de alterar las propiedades de solubilidad del refrigerante.

 
Los inhibidores de corrosión más comunes, incluyen fosfato de sodio, nitrato de sodio, tolitriazol de sodio, molibdato de sodio, borato de sodio, benzoato de sodio y silicato de sodio. Nótese que todos estos son sales de sodio. Estas sales se disocian en el agua, o sea que se separan en sodio con carga positiva y el inhibidor con carga negativa. Se usan sales de sodio por la alta solubilidad del sodio; nunca usted va a ver depósitos de sodio en su motor.

Ahora bien, dependiendo del metal que compone el motor o sus piezas clave (como bomba, soldaduras y radiador) será el inhibidor que tendrás que usar. El dogma será “Distintos inhibidores protegen distintos metales”.
 

La corrosión por transferencia de calor en el aluminio es mejor inhibida por los silicatos y en menor grado por los fosfatos y boratos. ... el cobre es mejor inhibido por los molibdatos y en menor grado por los benzoatos; las soldaduras de alta son más protegidas con molibdatos y fosfatos y menormente por los nitratos, silicatos y benzoatos; las soldaduras de baja están mejor protegidas con los tolitriazoles y molibdatos y menormente por los nitratos y silicatos; el acero se inhibe mejor con molibdatos fosfatos y nitratos y peor con los tolitriazoles y benzoatos; el hierro esta mejor protegido con los nitratos y en menor grado por benzoatos, tolitriazoles y boratos.

 
Dentro de los inhibidores más comunes:
Fosfato: Es el inhibidor mas común y el mas discutido. Es un conocido inhibidor de la corrosión en los metales ferrosos, desde que el fosfato trisódico se usa para limpiar las hojas de metal. Fabricantes americanos de autos han especificado el fosfato en los refrigerantes porque es altamente efectivo evitando la cavitación (proceso asociado a la erosión y corrosión de los metales).
Los europeos especifican refrigerantes sin fosfatos porque tienen propensión a precipitar en aguas duras. También tienen un efecto negativo en la tasa de corrosión del aluminio. Los efectos benéficos encuentran su punto máximo en concentraciones de 3 gr. / lt y bajan a mas bajas y mas altas concentraciones. Concentraciones típicas van de 1 a 8 gr. / lt.

Nitrato: Es incluido en todas las formulas por su eficacia en la prevención del picado de los radiadores de aluminio, sin ningún efecto negativo con el resto de los metales. Una concentración típica es 2 gr. / lt.

Tolitriazol: Es similarmente incluido en todas las formulas por su efectividad en prevenir la corrosión en el cobre. Una concentración típica es 1 gr. / lt.

Molibdato: Es un aditivo ampliamente benéfico. Previene la corrosión de muchos metales y actúa sinérgicamente con fosfatos y silicatos para prevenir la corrosión en otros. El molibdato también parece prevenir la cavitación; se lo selecciona usualmente para tener esta función en refrigerante sin fosfatos. Concentraciones típicas son de 2 a 3 gr. / lt.

Benzoato: Es parte de la formula de anticongelamiento y inhibición de corrosión del British Standards Institute's [BSI]. Benzoato es mas común en las formulas europeas que en las americanas. No es efectiva protegiendo hierro a concentraciones mas bajas que 5% (que es una concentración desmesuradamente alta). Por otro lado, parece que no ofrece protección al acero y a la soldadura en concentraciones mas bajas. Una concentración típica es 5 gr. / lt.

Silicatos: Son los mejores protectores para el aluminio. El problema con los silicatos es que no son indefinidamente estables en solución. Otros aditivos pueden usarse de cierto modo para estabilizar a los silicatos. 2 gr. / lt. es una concentración efectiva.
 

Teniendo todos estos inhibidores juntos, una combinación de benzoato, molibdato, borato, nitrato, tolitriazol y silicato es el mejor paquete de aditivos sin utilizar fosfatos. La parte sin silicato del paquete es efectiva en la prevención de la corrosión del aluminio, y da un buen sistema de resguardo para los blocs de aluminio.

Conocer la composición del motor (tipo de metal) y la clase de refrigerante que usa tu vehículo es fundamental para poder prevenir la corrosión. Por lo general utilizamos cualquier refrigerante que ya viene previamente listo. Lo ideal será conocer la composición de esta mezcla y, si es necesario, ponerle los aditivos correspondientes.

La próxima semana seguiremos revisando los refrigerantes y te daremos algunos consejos para el recambio y la detección de posibles fallas en los componentes de estos líquidos.